Gisela Romero, 2010
La habitación como cápsula
El carro como cápsula
No queda otra que hurgar en cada línea de un contorno
No queda más que abandonar la idea de entender
Volver al principio, al momento del primer punto
Convertir el universo en una uva carnosa, en urna de cacao para protegerse de tanta hostilidad
Paso el día adormecida
Entre líneas apenas puedo ver
Me levantan los olores a casa y el recuerdo de un futuro
poco probable
pero probable
La música como cápsula
La madre como cápsula
El arte como cápsula
La fraternidad como cápsula
Llevo una almohada a cuestas mientras viajo hacia una estación espacial desconocida
El Ávila como cápsula
La familia como cápsula
Tus manos como cápsula
¿Qué forma tendrá la bondad?
¿Y la justicia?
¿Y la belleza?
Gisela Romero, 2011
Caracas es una ciudad sostenida por un pesar amorfo.
Se funde con el Ávila en un abrazo turbado y compungido.
Solloza al unísono con la Virgen
y añora el día en el que las balas eran velas encendidas
de feligreses osados y cantores.
El proyectil que atravesó a la Divina Pastora fue directamente al núcleo de la tierra, a seis mil millones de lágrimas y de preguntas.
La descomposición de mi ciudad es una avalancha de mentiras,
un desprendimiento paulatino y tramposo que no merece ni homenajes ni evocaciones.
Mi Caracas cruzó la palabra volátil para encontrarse con la densidad de las rocas y la perversidad.
Sólo zamuros quedan en la putrefacción.
La carroña brota de los Araguaneyes y la muerte escolta cada paso.
Continuamos en el punto cero.
Aunque se recubran las paredes y los estantes releven al arte con botellas y se rememore la historia de una lucha contra la represión, aplaudan viejas insolencias y se crea que el tiempo vence falsedades,
seguimos en la ausencia.
En una nulidad que estruja las gargantas.
Una asfixia oficial.
Noviembre, 2003
La inspiración existe
pero tiene que encontrarte trabajando
Pablo Picasso
Como parte del programa “Conoce tus Estudios Generales” organizado por el Decanato de Estudios Generales, fui invitada a dar una charla a los estudiantes del curso de la Profesora Gioia Kinzbruner quien, a través de la modalidad de Clase Abierta me permitió conversar acerca de los alcances de las Artes Gráficas en el marco de la exposición “X Bienal de Miniaturas” instituida por el Taller de Artistas Gráficos Asociados, TAGA.
La pregunta central de la conversación fue la siguiente: ¿Cuál es el sentido de hacer gráfica hoy en día?
Tiene sentido en la medida en que las técnicas estén al servicio del arte, al servicio de la producción que se origina de la creatividad del ser humano. Las técnicas de las Artes Gráficas deben estar al servicio del artista, es decir, cualquier técnica es solo una herramienta que no se sustenta por sí misma. En lo personal, como Artista Visual, lo peor que me pueden decir sobre una estampa es ¡Qué bien está impresa esta serigrafía!, ya que el énfasis sobre la técnica se coloca por encima de lo que quise decir, lo que me haría sentir que fracasé en el intento de comunicar algo. Aunque es importante la calidad de toda obra de arte, no importa cuan bien estén hechas las estampas si su contenido no le llegó al espectador de alguna manera.
Al hacer arte se va formando un tejido donde volvemos a hacer lo que se ha hecho mil veces y a decir lo que ya se ha dicho mil veces, pero transformando la realidad en otra totalmente distinta a través de una voz individual. Para lograr esta expresión propia y la transformación de la realidad tenemos infinitas técnicas que nos ayudan a resolver el cómo vamos a abordar el hecho artístico. Ser artista está por encima de la producción de la obra de arte, primero está el “qué” y el “porqué” que el “cómo”.
Ser artista implica seguir soñando con el “debería”, insistir en la libertad individual, trabajar en los vacíos del lugar donde vivimos ya sean del orden material o espiritual, incorporar en la obra temas que pertenecen al inconsciente colectivo y que son necesarios recordar, atreverse a luchar contra la intolerancia que se tiene ante ciertas imágenes, describir el tiempo en el cual se vive y elevar el sentido estético.
Participando en el mundo del arte, en una disciplina o en otra, tenemos el deber de explorar lo existente y lo imaginario, de hacer ver que no existe la subjetividad sin la objetividad, de jugar con el tiempo y el espacio, de decir lo que creemos que debe saberse en plena y absoluta libertad para expresarnos, para construir y reconstruir, para conmover, para contar la historia de nuestro grupo cultural que es distinta a las otras historias.
El arte ha sido a veces una vía de escape para soportar momentos difíciles, también una vía para sanar el cuerpo y el espíritu, a veces un camino para crear un mundo paralelo, inventado y quizás mejor que el que nos rodea y también el arte ha sido a veces peligroso para la sociedad porque habla de verdades, nos mueve, nos hace ver de una manera distinta y nos hace cambiar. Ahora, hacer arte requiere de la misma disciplina que se requiere para desarrollar otras profesiones.
Una estudiante me preguntó acerca del proceso creativo, de cómo el artista llegaba a concluir una obra, ella quería saber qué venía primero, si lo emocional o lo racional y me acordé de la frase famosa de Pablo Picasso con la que encabezo este texto: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando ...”.
Se llega al objeto creado por varias vías y es cierto que existe eso que llamamos la “Musa”, “Numen” o “Inspiración”, pero si no estamos dispuestos a asumirnos responsablemente como artistas y dispuestos a trabajar diariamente con disciplina terminaríamos siendo pintores, escultores o artistas gráficos más no artistas. Recuerdo otra frase de Pablo Picasso que ilustra muy bien lo que quiero decir: “Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta.”
Los alcances de las Artes Gráficas son infinitos como infinitos son los alcances de cualquier disciplina del arte. Hoy en día contamos con un abanico muy amplio de técnicas a nuestro servicio. Actualmente los artistas gráficos nos paseamos por los caminos de la impresión desde lo tradicional del intaglio y la litografía hasta la imagen digital o el giclée. Pero de nada nos servirán las técnicas si no sabemos qué queremos decir o hacer sentir.
Para tomar palabras del lenguaje de las Artes Gráficas quisiera terminar diciendo que somos nuestras propia matriz y que depende de cada quien dejar o no dejar una huella en el camino que nos ha tocado recorrer.
Para Alberto Asprino.
Un texto sobre mi trabajo (En un intento de responder a sus preguntas).
Gisela Romero, 28 de octubre, 2008, en el marco de la Exposición “Revés”, Galería Artepuy, Caracas.
La unión de opuestos es el fundamento de mi trabajo. Desde 1992 he venido usando el círculo y el cuadrado como elementos de representación de lo terrenal y lo espiritual. Mi objetivo es el de lograr un equilibrio entre las partes. A lo largo de mi trayecto como Artista Visual he trabajado con diferentes conceptos de contrarios. Cada pieza comienza desde un centro donde nace una fuerza primordial. Esa fuerza entrelaza una pieza con otra logrando a veces un balance, y a veces no. Como la vida misma, los aciertos y los fracasos forman parte de un sistema indivisible.
A finales de los años noventa incorporo textos en mi obra. El uso de escritos le da a mi trabajo una dimensión narrativa que me interesa para que la imagen y la palabra se complementen e intenten afianzar un marco conceptual. El resultado final es una historia. Al concebir una muestra individual, mi metodología consiste primero en escribir un texto que define un discurso que no se limita sólo a la presencia física de materiales que dan origen a las piezas expuestas. Me interesa comunicar una idea aunque para ello deba recurrir a la retórica. La escritura en mi trabajo no es un recurso estético, más bien responde a mi necesidad de transmitir a través de un código común. La palabra es una vía, la imagen es otra vía, ambas me ayudan a conectarme con el otro.
La fecha de esta nueva exposición me dio la oportunidad de explorar un tema que venía trabajando. En mi posición clara sobre el tipo de país en el que deseo permanecer, no podía dejar pasar el momento que se avecina el 23 de noviembre, un espacio de cambio, un paso más hacia el resguardo de una democracia actualmente endeble. De esa reflexión viene REVÉS, una palabra que tiene varias acepciones: una de ellas es la de parte opuesta de algo, lo contrario de algo, y otra es la de contratiempo, suceso que impide el curso normal de algo. En REVÉS habrá una lectura circular de piezas que van de color a blanco y negro, una narrativa con un hilo conductor que será interrumpida por cuatro piezas colocadas en cuatro lugares distintos que cortarán la fluidez de la lectura. La intención es la de indicar a través de símbolos y formas, que existen reveses en la vida que cortan la continuidad pero que pueden superarse para seguir hacia adelante. Es mi manera de decir, a través del lenguaje con el que creo saber expresarme, que todo pasa, que hay cambios, que las cosas terminan y comienzan. En este orden de ideas, todos estamos proclives a un revés. Y sí, si presumimos que un revés es un espejo, todos nos miramos en él. Somos ese reflejo, unos más temprano, otros más tarde.
En cuanto al uso de medios diferentes y el diálogo entre las piezas, ciertamente hay un enlace entre una pieza y otra, una conversación, una continuidad, un juego de color que conecta una obra con otra. Creo en la diversidad de materiales y de tamaños, en un juego visual que de alguna manera arme con distintas piezas, una obra completa. Utilizo la abstracción y lo figurativo para ahondar en el concepto de contarios, igualmente lo oscuro y lo claro, uso tela, papel, madera, cobre, imprimo y dejo al azar realizar su trabajo sorpresivo y controlo a través del dibujo, pinto desde la línea, grabo huellas personales y dejo espacio para las huellas de otros. Todo sirve si al final en mi trabajo logro que esa energía primordial que mencioné al principio del texto, haga contacto con el centro de quien lo observa.